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La rotación sigue siendo una deuda para el Boca del Vasco

Arruabarrena volverá a tocar fuerte el equipo ante Central Córdoba, pero cada vez que apostó por una mayoría de suplentes el rendimiento cayó. El problema ya no es solamente administrar cargas: Boca necesita demostrar que tiene un plantel capaz de competir sin depender siempre de los mismos.

  • 10/09/2026 • 09:05

Boca entra en una semana donde no queda otra que administrar. Viene de ganarle 1-0 a San Pablo en La Bombonera, el martes próximo define la serie en el Morumbí y este viernes tiene que recibir a Central Córdoba por el Clausura. Cuatro partidos en apenas diez días obligan a Rodolfo Arruabarrena a mover piezas. El problema es que, hasta ahora, cada vez que el Vasco rotó fuerte, Boca perdió respuestas. 

El dato es concreto. Arruabarrena lleva 15 partidos desde su regreso y en dos utilizó equipos con mayoría de suplentes. No ganó ninguno: cayó 3-0 frente a Deportivo Riestra y empató 2-2 contra Gimnasia de Mendoza. Dos escenarios diferentes, dos contextos distintos, pero una misma conclusión incómoda: cuando salen varios titulares juntos, el equipo baja demasiado. 

Y esto ya no puede quedar reducido a una cuestión del entrenador.

Claro que el Vasco tiene responsabilidad. Él decide cuánto rota, qué sociedades rompe, cuáles conserva y de qué manera arma un equipo alternativo. Pero también venimos marcando desde hace tiempo que Boca tiene un problema de construcción de plantel. Hay demasiada distancia entre algunos titulares y sus reemplazantes, y eso termina condicionando cualquier intento de descanso.

Contra Riestra todavía había futbolistas con poco rodaje, como Malcom Braida, Williams Alarcón o un Leonel Flores que recién empezaba a sumar minutos. Frente a Gimnasia la rotación fue todavía más profunda, con Matías Satas, Camilo Rey Domenech y Enner Valencia entre quienes tuvieron su oportunidad. El viernes varios de ellos volverían a aparecer ante Central Córdoba. 

Está perfecto que jueguen.

Lo que no puede pasar es que Boca parezca otro equipo cada vez que descansan los habituales.

Porque entonces aparece una contradicción muy grande. La dirigencia sostiene que está conforme con el plantel, que el mercado permitió cubrir necesidades y que existen alternativas. Pero después llega una seguidilla exigente, el técnico necesita guardar a Paredes, Ascacíbar, Merentiel o varios defensores y descubrimos que la estructura se resiente demasiado.

Ahí es donde empiezan las preguntas.

¿Boca tiene realmente dos jugadores confiables por puesto? ¿O tiene muchos futbolistas pero pocas soluciones? ¿Arruabarrena no logra hacer funcionar a los suplentes o directamente no encuentra en ellos el nivel suficiente para sostener la estructura?

Probablemente haya un poco de ambas cosas.

Para Central Córdoba, el Vasco piensa nuevamente en una formación muy modificada. En el arco podría aparecer Leandro Brey por Álvaro Montero, que viajó a Colombia por el fallecimiento de su abuela. La defensa tendría a Dylan Gorosito, Nicolás Figal, Marco Pellegrino y Matías Satas o Lautaro Blanco. En el medio aparecen Camilo Rey Domenech, Tomás Belmonte y Williams Alarcón, con Carlos Palacios más suelto y Sebastián Villa junto a Enner Valencia arriba. 

Y ahí tendremos otra prueba importante.

No solamente para el Vasco.

También para varios futbolistas que necesitan empezar a justificar por qué forman parte de este plantel.

Palacios necesita continuidad y rendimiento. Alarcón tiene que demostrar que puede ser una alternativa real. Valencia todavía no consiguió entregar lo que Boca fue a buscar cuando lo incorporó. Figal tendrá que recuperar confianza. Satas debe seguir sumando sin que le exijamos que resuelva problemas estructurales con apenas 18 años.

La rotación sirve justamente para eso.

No debería significar “poner suplentes y esperar”. Tiene que ser una herramienta para que el equipo mantenga competitividad mientras descansan los más cargados.

Y hoy Boca todavía no lo consiguió.

El caso de Paredes es probablemente el ejemplo más claro. Cada vez que no está, el equipo pierde conducción, pausa y personalidad. Eso habla extraordinariamente bien de él, pero también deja una alarma: un plantel que pelea tres competencias no puede depender de un solo jugador para saber qué hacer con la pelota.

Lo mismo ocurre con otros puestos.

Si Merentiel descansa y el ataque desaparece, hay un problema. Si Ascacíbar sale y se pierde intensidad, hay un problema. Si varios defensores titulares no juegan y la última línea se vuelve insegura, también hay un problema.

La rotación expone esas falencias porque saca las muletas.

Y por eso el partido contra Central Córdoba es mucho más importante de lo que puede parecer. No solamente porque Boca necesita sumar en el Clausura. También porque será otra oportunidad para comprobar si los que vienen desde atrás pueden empezar a darle respuestas al entrenador.

Boca sigue vivo en tres competencias y eso es positivo. Pero justamente por eso este tema va a repetirse. Después de Central Córdoba viene San Pablo. Más adelante aparecerá Racing por Copa Argentina. Habrá lesiones, suspensiones, cansancio y convocatorias. No existe la posibilidad de jugar todo con los mismos once.

La solución tampoco puede ser sobrecargar siempre a los mejores hasta que el cuerpo diga basta.

El primer ensayo del Vasco Arruabarrena en Boca: el esquema que probó y las ausencias - TyC SportsEl Vasco tiene que encontrar una rotación que funcione. Y la dirigencia tiene que asumir que, si eso no ocurre porque las alternativas no están a la altura, el problema también nació en el armado del plantel.

Ahí está la diferencia entre tener muchos jugadores y tener un plantel largo.

Lo primero es cantidad.

Lo segundo es tener reemplazos capaces de entrar y sostener el nivel.

Boca necesita lo segundo.

Este viernes llegará una tercera prueba para Arruabarrena. Riestra terminó mal. Gimnasia dejó sabor a derrota. Ahora Central Córdoba aparecerá en La Bombonera, con el equipo pensando inevitablemente en Brasil pero sin derecho a regalar puntos.

Rotar es necesario. Que Boca se caiga cada vez que rota, no. El Vasco tiene que encontrar la fórmula, pero también necesitamos que quienes fueron contratados para ser alternativas empiecen a demostrar que pueden jugar. Porque si once futbolistas necesitan descansar y todo el equipo deja de funcionar, entonces el problema es mucho más grande que una simple rotación.