Boca necesitaba una semana así. Después de vivir prácticamente a partido por partido, con viajes, Copa Sudamericana, campeonato y futbolistas jugando al límite desde lo físico, Rodolfo Arruabarrena tomó una decisión que parece tan sencilla como necesaria: el plantel tendrá descanso y recién volverá a entrenarse el martes por la tarde.  El premio llega después de una actuación que también lo justificó. Boca fue al Nuevo Gasómetro y venció 2-0 a San Lorenzo en uno de sus mejores partidos desde el regreso del Vasco. Leandro Lozano abrió el marcador y Miguel Merentiel liquidó el clásico, pero la diferencia pudo haber sido bastante mayor por lo que ocurrió dentro de la cancha.  Y acá hay algo que nos gusta de la decisión del entrenador: descansar ahora no significa relajarse. Boca viene de una exigencia enorme. Primero tuvo que resolver la serie internacional frente a San Pablo, con el empate 1-1 en el Morumbí que aseguró la clasificación a las semifinales de la Sudamericana. Apenas unos días después apareció San Lorenzo y Arruabarrena volvió a utilizar prácticamente toda la estructura titular. Ahora, por primera vez desde que comenzó esta seguidilla, el calendario le entrega una semana completa sin un compromiso entre semana.  Había que aprovecharla. Especialmente porque lo próximo no será un partido cualquiera: Racing espera por los cuartos de final de la Copa Argentina. El Vasco lo sabe y por eso, después del descanso, Boca volverá al Predio el martes a las 16 para comenzar específicamente la preparación del clásico. La intención será recuperar físicamente a quienes acumularon muchos minutos y también trabajar cuestiones futbolísticas que durante las últimas semanas prácticamente tuvieron que corregirse sobre la marcha.  El propio Arruabarrena lo explicó después del triunfo ante San Lorenzo: desde que asumió sintió que cada partido fue prácticamente una final y ahora finalmente tendrá tiempo para trabajar. Pero también dejó una frase que nos parece todavía más importante: “Nunca estoy satisfecho, contra Racing tenemos que estar mejor que hoy”.  Ese es el mensaje correcto. Porque podemos estar contentos. Y tenemos motivos. Boca viene de meterse entre los cuatro mejores de la Copa Sudamericana, acaba de ganarle con autoridad a San Lorenzo como visitante y además se acomodó en la pelea del campeonato y de la tabla anual. Después de meses en los que cada partido parecía dejar una nueva preocupación, hoy empezamos a ver un equipo que tiene una idea mucho más reconocible.  Pero todavía no ganamos nada. Y eso también lo dijo el Vasco. El hincha naturalmente empieza a ilusionarse porque este Boca transmite cosas diferentes. Paredes conduce, Merentiel volvió a encontrarse con el gol, los laterales empiezan a ser importantes ofensivamente, los pibes responden y el equipo mostró ante San Lorenzo una intensidad que durante mucho tiempo reclamamos. Arruabarrena incluso destacó que fue la primera vez que encontró verdadera fluidez ofensiva sin Tomás Aranda.  Eso último no es menor. La lesión de Aranda había dejado un agujero futbolístico enorme y obligó al Vasco a buscar nuevas sociedades. Contra San Lorenzo aparecieron. Ahora el desafío será conseguir que no haya sido solamente una gran tarde. También estos días servirán para mirar la enfermería. Rodrigo Battaglia y Ayrton Costa atraviesan las etapas finales de sus recuperaciones y progresivamente vuelven a trabajar con el grupo. Tener una semana limpia puede permitirles acercarse definitivamente al regreso sin necesidad de acelerar los tiempos.  Y Boca necesita recuperar gente. Porque seguimos vivos en todos lados y eso es una gran noticia, pero también significa que la exigencia continuará siendo enorme. Está la Sudamericana, está el Clausura y está una Copa Argentina en la que el próximo obstáculo será Racing. No alcanza con tener once titulares confiables cuando se pretende competir seriamente en tres frentes. Por eso estos dos días libres no son tiempo perdido. Son parte de la preparación. Paredes, Ascacíbar, Merentiel y varios de los futbolistas que vienen sosteniendo la estructura principal necesitan recuperar piernas. Después habrá tiempo para Racing, para analizar cómo lastimarlo y para definir el equipo. Nos gusta además que Arruabarrena no se suba a ninguna euforia. Después de un triunfo como el del Nuevo Gasómetro sería fácil hablar del gran momento, de candidatos o de todo lo que Boca podría ganar. El Vasco eligió exactamente lo contrario: reconoció que el hincha puede ilusionarse, pero recordó que todavía queda media temporada y Boca no consiguió ningún título.  Perfecto. Nosotros también estamos empezando a ilusionarnos. Sería absurdo negarlo. Vemos un Boca que empieza a parecerse bastante más al equipo que queremos. Pero justamente porque queremos volver a festejar algo importante, no necesitamos vender humo antes de tiempo. Primero hay que descansar. Después, trabajar. Y el próximo domingo, Racing. El Vasco les dio dos días libres después de una seguidilla agotadora y de un clásico jugado como queríamos. Se lo ganaron. Pero el martes vuelve el trabajo y se termina el premio: Boca tiene otra final por delante y esta vez hay un lugar en las semifinales de la Copa Argentina en juego.