Últimas Noticias

Los clásicos, la gran deuda que Riquelme y el Vasco deben saldar

Boca llega fortalecido después de eliminar a San Pablo y acumula 13 partidos invicto, pero ahora aparecen San Lorenzo y Racing. Los números en los clásicos exponen una cuenta pendiente tanto de la gestión de Riquelme como de Arruabarrena. Es un momento ideal para empezar a cambiarla.

  • 18/09/2026 • 08:36

Boca volvió del Morumbí con una clasificación enorme a las semifinales de la Copa Sudamericana y con una sensación que hacía tiempo no teníamos: el equipo empieza a transmitir confianza. Rodolfo Arruabarrena encontró una base, recuperó futbolistas, se animó con los pibes y consiguió algo fundamental en este club: resultados. Son 13 partidos consecutivos sin perder y seguimos con vida en las tres competencias. 

Pero ahora aparece otra prueba. Y no es menor.

Los próximos dos partidos importantes serán clásicos: primero San Lorenzo, este domingo por el Clausura, y después Racing por los cuartos de final de la Copa Argentina, siempre sujeto a que quede firme la clasificación obtenida ante Vélez tras la resolución del Tribunal de Disciplina. 

Y estos dos encuentros ponen delante de Boca una estadística que no podemos esconder solamente porque el presente mejoró.

Durante la gestión de Juan Román Riquelme, Boca ganó apenas 12 de los 51 clásicos que disputó frente a RiBer, Racing, Independiente y San Lorenzo. Son apenas el 23,5 por ciento. Los otros resultados fueron 22 empates y 17 derrotas. Más fuerte todavía: de los últimos 14, Boca solamente ganó dos. 

Es un número demasiado pobre para Boca.

Y acá hay que separar las cosas.

Riquelme no entra a la cancha, naturalmente. Tampoco dirige los partidos. Pero hablamos de un período suficientemente extenso como para que el registro también forme parte de la evaluación deportiva de su conducción. Pasaron distintos entrenadores, diferentes planteles y mercados de pases, pero la dificultad para imponerse en esta clase de encuentros se mantuvo.

Contra Racing, durante esta gestión, Boca registra tres victorias, nueve empates y siete derrotas. Frente a RiBer, cinco triunfos, cinco empates y cinco caídas. Ante Independiente, dos victorias, cinco igualdades y dos derrotas. Y con San Lorenzo, dos triunfos, dos empates y tres caídas. 

No hace falta exagerar el dato. Tampoco minimizarlo.

Los clásicos no son todo, pero en Boca importan muchísimo.

Y lo curioso es que Arruabarrena también carga con su propia deuda.

En su primera etapa como entrenador disputó 15 clásicos frente a los otros cuatro grandes y solamente consiguió tres victorias. Particularmente negativa fue su historia justamente contra los dos rivales que aparecen ahora: perdió los tres encuentros frente a San Lorenzo y también los tres que jugó contra Racing. Desde su regreso, por ahora solamente disputó un clásico: el 1-1 frente a la Academia en Avellaneda. 

Por eso estas dos semanas pueden significar bastante más que seis puntos o una clasificación.

El Vasco viene haciendo muchas cosas bien y nosotros se las reconocimos. Encontró jugadores donde antes parecía no haberlos. Sostuvo a Facundo Herrera cuando respondió. Leonel Flores pasó a tener un lugar importante. Volvió a confiar en Di Lollo. Recuperó a Belmonte y consiguió una mejor versión de varios futbolistas. Y, sobre todo, estableció una regla que en Boca hacía falta: juega el que está mejor. 

Ahora tiene la posibilidad de empezar a corregir una de las grandes manchas de su historia como entrenador de Boca.

Y llega en un contexto favorable.

San Lorenzo solamente ganó tres de sus últimos 18 encuentros, mientras que Racing atraviesa una racha todavía más delicada, con un triunfo en sus últimos nueve partidos. Boca, en cambio, lleva 13 sin perder y acaba de sacar de la Sudamericana a un San Pablo al que le ganó en La Bombonera y con el que empató en el Morumbí. 

Eso no garantiza absolutamente nada.

De hecho, sería peligroso creerlo.

San Lorenzo tiene además una particularidad que nosotros conocemos perfectamente: es el único de los grandes que mantiene ventaja histórica sobre Boca. Contando amateurismo y profesionalismo, jugaron 213 partidos, con 83 triunfos del Ciclón, 77 nuestros y 53 empates. Son seis encuentros de diferencia. 

Otra cuenta que algún día hay que empezar a achicar.

El domingo no debería existir la excusa de la rotación. Después de la clasificación en Brasil, Boca tendrá una semana completa hasta el siguiente compromiso y Arruabarrena prepara prácticamente el mismo once que utilizó en el Morumbí: Montero; Lozano, Di Lollo, Herrera, Blanco; Ascacíbar, Paredes, Delgado; Velasco; Merentiel y Flores. 

Nos gusta.

Si los jugadores están físicamente bien, tienen que jugar. Boca necesita recuperar terreno en el Clausura y un clásico contra San Lorenzo no es el partido para administrar pensando demasiado hacia adelante.

Después vendrá Racing.

Y ahí la presión será todavía mayor porque habrá eliminación directa. Si finalmente el Tribunal mantiene nuestra clasificación, Boca tendrá enfrente la posibilidad de meterse entre los cuatro mejores de la Copa Argentina.

Por eso esta seguidilla representa una prueba interesante para el presente del Vasco y también para el ciclo Riquelme.

No creemos que dos partidos puedan borrar seis años de estadísticas. Sería absurdo. Tampoco una victoria contra San Lorenzo transformará automáticamente un registro negativo en positivo.

Pero las tendencias empiezan a cambiar de alguna manera. Y Boca parece llegar a este momento bastante mejor preparado que meses atrás.

Hoy tenemos un entrenador que empieza a encontrar respuestas. Tenemos a Paredes como líder. Ascacíbar le dio otra intensidad al mediocampo. Los pibes responden. Merentiel pelea siempre. Flores se ganó un lugar por rendimiento. Y, fundamentalmente, el equipo dejó de perder: 13 partidos invicto no son casualidad. 

Ahora queremos el paso siguiente.

Porque empatar mucho puede servir para construir estabilidad, pero Boca necesita volver a ganar esta clase de encuentros. Sobre todo después de tantos años en los que los números frente a los grandes quedaron demasiado lejos de lo que pretendemos.

Riquelme tiene una deuda en los clásicos y Arruabarrena también. El presente les entrega una oportunidad concreta para empezar a modificarla. Primero San Lorenzo. Después Racing. Y si este Boca realmente está creciendo como creemos, llegó el momento de demostrarlo justamente en los partidos que más pesan.