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Riquelme lo quiso para Boca y ahora puede dejarlo sin final

Marino Hinestroza protagonizó una interminable novela en el último mercado, estuvo cerca de ponerse la azul y oro y finalmente terminó en Vasco da Gama. El colombiano no tuvo el impacto esperado en Brasil, pero empezó a recuperar terreno justo antes de enfrentar al Xeneize en las semifinales de la Sudamericana.

  • 20/09/2026 • 07:58

El fútbol tiene estas vueltas. Durante buena parte del último mercado de pases hablamos de Marino Hinestroza como posible refuerzo de Boca. Hubo negociaciones, avances, retrocesos y momentos en los que parecía que solamente faltaba verlo aterrizar en Buenos Aires. Juan Román Riquelme lo quería para reforzar el ataque, pero la operación nunca terminó de cerrarse.

Ahora vamos a tenerlo enfrente.

Hinestroza será uno de los futbolistas de Vasco da Gama que intentará impedir que Boca llegue a la final de la Copa Sudamericana. El conjunto brasileño eliminó a Independiente Santa Fe con un global de 2-0 y se cruzará con nosotros después de que el equipo de Rodolfo Arruabarrena dejara en el camino a San Pablo. 

La historia del colombiano con Boca fue una auténtica novela. A fines de 2025 existía optimismo para cerrar su incorporación y llegó a manejarse la posibilidad de que estuviera presente cuando comenzara la pretemporada. Sin embargo, las diferencias en las condiciones de la operación fueron demorando todo hasta que Vasco apareció y terminó quedándose con el extremo por aproximadamente seis millones de dólares. 

Después llegó una frase que en su momento hizo ruido.

Durante su presentación, Hinestroza aseguró que eligió Vasco porque sintió que había sido el club que más había querido tenerlo. Sebastián Arango, presidente de Atlético Nacional, dio posteriormente su versión y explicó que los brasileños avanzaron con mayor velocidad y presentaron una propuesta que se ajustaba mejor a las pretensiones del club colombiano. Según el dirigente, con Boca existieron diferencias especialmente en las condiciones de largo plazo de la transferencia. 

Visto desde septiembre, tampoco podemos decir que Boca haya perdido a una figura que después rompió todo en Brasil.

Todo lo contrario.

Hinestroza disputó 29 partidos con Vasco, fue titular solamente en siete y todavía no convirtió goles. Sus primeros meses estuvieron bastante lejos de las expectativas generadas alrededor de una incorporación por la que el conjunto carioca hizo una inversión importante. 

Y esto también merece decirse porque muchas veces analizamos el mercado solamente desde el nombre que no llegó.

Cuando una negociación de Boca se cae, inmediatamente aparece la sensación de que perdimos al futbolista que iba a solucionar todos nuestros problemas. En este caso, por lo menos hasta ahora, los números muestran otra cosa. Hinestroza tampoco consiguió en Vasco demostrar que Boca haya cometido un error deportivo enorme al no terminar pagando las condiciones reclamadas por Atlético Nacional.

Eso no significa que la dirigencia haya hecho todo bien durante aquella negociación.

Si Boca realmente consideraba a Hinestroza una prioridad, resulta llamativo que una operación que parecía tan avanzada terminara diluyéndose después de tantas semanas. Vasco fue más rápido cuando apareció y consiguió cerrarla. Ahí también queda una enseñanza para una dirigencia que demasiadas veces convirtió negociaciones por refuerzos en novelas interminables.

Pero ahora hay otro detalle que nos interesa mucho más: Hinestroza empezó a levantar justamente antes de cruzarse con Boca.

Desde la llegada del portugués Pedro Emanuel al banco de Vasco comenzó a recuperar protagonismo y fue titular en los dos partidos de cuartos de final frente a Independiente Santa Fe. El propio colombiano reconoció que atravesó meses complicados y aseguró que ahora se siente con mayor confianza y continuidad. 

Por eso sería absurdo mirar sus números y creer que no representa peligro.

Boca ya debería haber aprendido que las eliminatorias internacionales no se juegan contra estadísticas. Hinestroza es rápido, desequilibrante y tiene características que justamente llevaron a Riquelme a buscarlo durante meses. Si el presidente de Boca lo quiso, evidentemente fue porque consideró que tenía condiciones para marcar diferencias.

Ahora esas condiciones estarán del otro lado.

Y Vasco tampoco es solamente Hinestroza. El conjunto brasileño se reforzó fuerte y tiene varios futbolistas conocidos por nosotros, entre ellos Santiago Sosa y Alan Lescano. Facundo Colidio también llegó al club y comenzó bien su ciclo, aunque no podrá disputar la serie porque fue inscripto fuera del plazo permitido por Conmebol. 

Además, el rival llega creciendo. Vasco sigue comprometido en la zona baja del Brasileirao, pero desde la llegada de Pedro Emanuel mejoró considerablemente: el entrenador acumula 18 partidos con apenas cuatro derrotas y su equipo ganó cinco de sus últimos siete encuentros. En paralelo, alcanzó las semifinales tanto de la Sudamericana como de la Copa de Brasil. 

No será sencillo.

Pero tampoco tenemos por qué transformar a Vasco en algo que no es. Boca acaba de eliminar a San Pablo después de ganar 1-0 en La Bombonera y empatar 1-1 en el Morumbí. Superamos una prueba importante y ahora estamos a solamente 180 minutos de una final internacional. 

La ida de las semifinales será en nuestra cancha, entre el 13 y el 14 de octubre, mientras que la revancha se disputará una semana después en Brasil. Los días y horarios exactos todavía deben confirmarse. La final será el 21 de noviembre en Barranquilla. 

Tenemos nuevamente el mismo desafío que contra San Pablo: hacer valer La Bombonera antes de viajar a Brasil.

Y en medio de todo aparecerá Hinestroza.

El jugador que Riquelme quiso vestir de azul y oro durante meses llegará a Brandsen 805 con otra camiseta. Hasta ahora su temporada en Brasil está lejos de justificar toda aquella novela, pero empezó a encontrar continuidad justo cuando Vasco se metió entre los cuatro mejores de la Copa.

No necesitamos convertirlo en enemigo ni cargarlo con una historia que finalmente nunca existió. Hinestroza no jugó en Boca, no nos debe nada y eligió la propuesta que consideró mejor para su carrera.

Pero durante 180 minutos será rival.

Riquelme lo quiso para llevar a Boca hacia adelante en 2026 y no pudo contratarlo. Ahora el fútbol presenta una paradoja perfecta: el mismo jugador que estuvo cerca de llegar tendrá la posibilidad de intentar dejar al Xeneize sin la final. Nosotros esperamos que, terminada la serie, aquella negociación frustrada siga siendo solamente una anécdota.