Boca y San Lorenzo vuelven a encontrarse este domingo desde las 14.45 en el Nuevo Gasómetro y, como ocurre prácticamente cada vez que aparece este clásico en el calendario, regresó una discusión que parece no terminar nunca: ¿cuántos partidos de ventaja nos lleva realmente el Ciclón? El historial que cuenta Boca PJ: 215 PG: 78 PE: 53 PP: 83 *Se les dio por perdido un partido a ambos El historial que cuenta San Lorenzo PJ: 204 PG: 82 PE: 52 PP: 69 *Se les dio por perdido un partido a ambos San Lorenzo volvió a publicar sus números y sostiene que la diferencia es de 13 encuentros. La cuenta parte exclusivamente desde el comienzo del profesionalismo y arroja 204 partidos disputados, con 82 triunfos azulgranas, 69 de Boca y 52 empates. Además, existe un encuentro que fue dado por perdido a ambos equipos.  En Boca, naturalmente, la cuenta es diferente. Nuestra estadística incorpora también los enfrentamientos correspondientes a la etapa amateur. Bajo ese criterio aparecen 215 partidos: 83 victorias de San Lorenzo, 78 de Boca y 53 empates, además de aquel encuentro perdido por ambos. La diferencia, entonces, baja considerablemente: de los 13 que sostiene San Lorenzo a solamente cinco.  Ahora bien: hay algo que tampoco tiene sentido esconder. San Lorenzo está arriba con cualquiera de las dos cuentas. Podemos discutir durante horas qué partidos deben incorporarse, si corresponde comenzar el historial en el profesionalismo o si resulta absurdo borrar encuentros oficiales disputados antes de 1931. Pero ninguna de esas interpretaciones cambia el dato central: es el único de los grandes que conserva ventaja sobre Boca en el historial general.  Y a nosotros eso nos molesta. No porque haya que inventar estadísticas para esconderlo, sino precisamente porque Boca tiene que empezar a cambiarlo dentro de la cancha. El clásico de esta tarde ofrece una nueva oportunidad. Y llega en un momento particular porque el equipo de Rodolfo Arruabarrena aterriza en el Bajo Flores después de conseguir algo muchísimo más importante: eliminar a San Pablo en el Morumbí y clasificarse a las semifinales de la Copa Sudamericana. Además, Boca acumula 14 encuentros sin perder.  Pero hoy la Copa queda guardada. San Lorenzo es otra historia. Los clásicos tienen un peso propio y este, particularmente, arrastra una deuda histórica que Boca nunca terminó de saldar. Por eso no queremos un equipo relajado después de la clasificación internacional ni pensando que el empate afuera puede servir simplemente porque mantiene el invicto. Queremos ganar. Arruabarrena incluso tiene pensado sostener buena parte del equipo que consiguió la clasificación en Brasil. El probable once tiene a Álvaro Montero; Leandro Lozano, Lautaro Di Lollo, Facundo Herrera, Lautaro Blanco; Milton Delgado, Leandro Paredes, Santiago Ascacíbar; Alan Velasco; Miguel Merentiel y Leonel Flores.  Nos gusta particularmente una cosa: que Flores siga ganando terreno. El pibe respondió cuando tuvo oportunidades y aparece dentro de un equipo que también tiene a otros futbolistas surgidos del club como Di Lollo, Herrera y Delgado. Después de tantas inversiones, refuerzos y nombres importantes, que varios chicos del Predio puedan jugar un clásico de esta dimensión habla muy bien del trabajo que viene realizando Arruabarrena con los juveniles. Del otro lado estará un San Lorenzo que también necesita el partido. Rubén Darío Insua confirmó anticipadamente su formación: José Devecchi; Danilo Arboleda, Guzmán Corujo, Emiliano Amor; Ezequiel Herrera, Nicolás Tripichio, Manuel Insaurralde, Mathías De Ritis; Facundo Farías, Alexis Cuello y Rodrigo Auzmendi. El propio entrenador calificó el encuentro como uno de esos partidos que tienen un “valor adicional”.  La última vez que nos enfrentamos fue en marzo, en La Bombonera, y terminamos 1-1. Santiago Ascacíbar había puesto en ventaja a Boca y Gregorio Rodríguez consiguió la igualdad pocos minutos después.  Hoy necesitamos algo diferente. Porque también hay una cuestión importante alrededor del presente de este Boca. El equipo llega fortalecido por la clasificación en Brasil y empieza a mostrar una identidad más reconocible, pero tiene que trasladar ese crecimiento al torneo local. El Clausura no permite relajarse y además está la pelea por conseguir un lugar en la próxima Copa Libertadores. Y ganar un clásico puede potenciar muchísimo este momento. San Lorenzo puede publicar la estadística que considere correcta. Boca puede responder con la suya. La discusión entre amateurismo y profesionalismo probablemente continúe durante décadas porque ambos utilizan criterios diferentes. Nosotros preferimos otra solución. Ganarle. Si ellos dicen 13, habrá que empezar a bajar ese número. Si nosotros contamos cinco, habrá que convertirlos en cuatro. La única estadística sobre la que Boca tiene control es la que empieza a escribirse cuando rueda la pelota. Este domingo desde las 14.45, con Nazareno Arasa como árbitro y Hernán Mastrángelo en el VAR, tendremos otra oportunidad en el Nuevo Gasómetro.  San Lorenzo tiene derecho a presumir de un historial que todavía lo favorece. Nosotros no necesitamos negar el dato ni buscar excusas. Necesitamos algo mucho más Boca: ir a su cancha, ganar el clásico y empezar a achicar una diferencia que hace demasiado tiempo queremos dar vuelta.