Mercado de Pases

Zenón se va de Boca: Atlas lo compró por seis millones

Después de varias idas y vueltas, Boca aceptó vender definitivamente a Kevin Zenón al Atlas de México. Al Xeneize le ingresarán cerca de 4,8 millones de dólares por el 80% que conservaba. Una salida lógica si el Vasco no lo tenía como prioridad, aunque vuelve a dejar una pregunta sobre cómo se administran algunos activos del plantel.

  • 10/09/2026 • 07:00

La historia de Kevin Zenón en Boca llegó a su final. Después de semanas de negociaciones, Atlas de México mejoró su propuesta y terminó comprando la totalidad del pase del mediocampista en seis millones de dólares. Boca poseía el 80% de la ficha, por lo que recibirá aproximadamente 4,8 millones, mientras que el porcentaje restante corresponde a Unión. 

No sorprende demasiado el desenlace.

Zenón venía buscando una salida desde hacía tiempo y Rodolfo Arruabarrena, aunque le había dado algo más de participación durante los últimos meses, nunca terminó de considerarlo una pieza prioritaria. Atlas ya había intentado llevárselo mediante un préstamo con opción de compra, pero Boca rechazó esa fórmula y sostuvo una condición que nos parecía correcta: si se iba, no había que regalarlo. Finalmente apareció una venta definitiva y las partes llegaron a un acuerdo. 

En ese punto, creemos que Boca hizo bien.

Si el entrenador no iba a utilizarlo con continuidad y el propio jugador quería emigrar, mantenerlo simplemente para tenerlo sentado en el banco no tenía demasiado sentido. Mucho menos tratándose de un futbolista de 25 años con mercado y posibilidades concretas de generar un ingreso.

El problema aparece cuando miramos toda la película y no solamente el último capítulo.

Ya se sabe: cuándo se define el futuro de Kevin Zenón en Boca

Boca había comprado a Zenón a comienzos de 2024 por aproximadamente 3,5 millones de dólares, además de entregar el 25% de los derechos económicos de Mauro Luna Diale y ceder sin cargo a Simón Rivero. Dos años y medio después, vende su 80% por alrededor de 4,8 millones. Desde una mirada puramente nominal, recupera la inversión inicial e incluso obtiene una diferencia. Pero el negocio deportivo deja bastante más para discutir. 

Porque Zenón llegó siendo uno de los mediocampistas jóvenes más interesantes del fútbol argentino. Tuvo un comienzo muy prometedor, momentos en los que parecía que Boca había encontrado un jugador con capacidad para transformarse en figura y hasta despertó interés desde el exterior.

Después se fue apagando.

Pasaron entrenadores, perdió protagonismo, quedó relegado durante largos períodos y terminó llegando a este mercado con una valoración bastante menor a la que parecía poder alcanzar en su mejor momento.

Ahí es donde también hay que mirar hacia adentro.

No toda baja de rendimiento es responsabilidad de una dirigencia. El jugador tiene que sostener nivel, competir y aprovechar las oportunidades. Zenón tampoco consiguió hacerlo durante demasiado tiempo. Pero Boca tiene que preguntarse por qué algunos futbolistas que llegan como inversiones importantes terminan saliendo sin haber consolidado todo el potencial que mostraban.

Con Zenón hubo demasiadas vueltas.

Durante el ciclo de Miguel Ángel Russo había manifestado su intención de marcharse ante una propuesta desde Grecia que Boca consideró insuficiente. Después perdió terreno, prácticamente dejó de ser tenido en cuenta y aparecieron sondeos de distintos mercados, incluidos San Pablo y Alavés, sin que ninguna propuesta terminara concretándose. Arruabarrena volvió a darle minutos, pero nunca lo instaló entre sus principales alternativas. 

Incluso se va después de haber mostrado que todavía podía aportar.

Fue titular ante Gimnasia de Mendoza y convirtió el 2-1 parcial. En otros encuentros había dejado algunas señales positivas entrando desde el banco. No alcanzó para modificar su situación dentro del plantel, pero sí para recordar que no estábamos hablando de un futbolista completamente prescindible.

Por eso la venta puede ser lógica y, al mismo tiempo, dejar una sensación extraña.

No creemos que Boca tuviera que retenerlo contra su voluntad ni rechazar eternamente propuestas esperando una cifra imposible. Tampoco nos hubiera gustado verlo partir mediante un préstamo blando, con una opción que después Atlas pudiera ejecutar solamente si le convenía.

La venta definitiva es más limpia.

Pero Boca necesita empezar a conseguir algo más que recuperar inversiones.

Un club como el nuestro compra futbolistas jóvenes para que rindan, ganen cosas y, eventualmente, aumenten su valor. Cuando dos años después el mejor escenario económico es prácticamente recuperar lo gastado originalmente, significa que futbolísticamente algo no terminó de funcionar como se esperaba.

Zenón cierra su etapa con 92 partidos, 12 goles y ocho asistencias. No son números desastrosos. Tampoco son los que imaginábamos cuando apareció aquel volante zurdo que parecía destinado a convertirse en una pieza fundamental. 

Y acá tampoco corresponde convertirlo en una víctima.

Él quería irse. No era prioridad del Vasco. Atlas puso el dinero. En esas condiciones, la transferencia era probablemente la mejor salida para todas las partes.

Lo importante será qué hace Boca ahora con ese lugar y con ese dinero.

Porque venimos marcando una contradicción bastante evidente en este plantel: se habla de abundancia de nombres, pero Arruabarrena confía realmente en un grupo mucho más reducido. Si sale Zenón y después cualquier lesión obliga nuevamente a exprimir a los mismos titulares, entonces estaremos repitiendo el mismo problema.

Boca necesita que cada movimiento tenga una lógica deportiva.

No vender por vender. No comprar por comprar.

Zenón se va porque perdió terreno y encontró una posibilidad concreta en México. Bien. Ahora la dirigencia tiene que demostrar que esa salida forma parte de una planificación y no simplemente de una limpieza de futbolistas que dejaron de tener lugar.

Nosotros le deseamos que le vaya bien.

Cuando vistió nuestra camiseta tuvo momentos muy buenos, otros flojos y una etapa final demasiado irregular. Nunca terminó de transformarse en el jugador determinante que parecía asomar durante sus primeros meses.

Atlas puso seis millones y Boca aceptó. La venta tiene lógica porque Zenón ya no era prioridad y quería salir. Pero también deja una enseñanza: recuperar la plata no debería ser el techo de una inversión. Boca necesita volver a comprar jugadores para potenciarlos, disfrutarlos y venderlos mejor, no simplemente para terminar cerrando cuentas dos años después.